Tratamiento de Semilla

Se evaluó el efecto en rendimiento de una semilla tratada con LumiGen®
comparada con una sin tratar

Se conoce como tratamiento de semilla a la aplicación de organismos biológicos e ingredientes sintéticos a la semilla para eliminar, controlar o repeler patógenos y/o plagas que atacan las semillas y plántulas, que además nos ayudan a tener cosechas de mejor calidad, pues funcionan como mecanismos de ejecución para que los productos de control de plagas mejoren las oportunidades de producción y rendimiento del cultivo (ASA y SAA, 2012). Al comparar semillas tratadas con LumiGEN® con no tratada se pudo observar diferencia de 774 kg/ha a favor del tratamiento (Figura 5). Por lo que el utilizar semilla con tratamiento industrial trae ventajas en cuanto a protección de plagas y enfermedades, así como también un efecto positivo en rendimiento.

Densidades

Se sembraron 80,000 – 90,000 – 110,000 y 120,000 semillas/ha
para conocer los efectos que cada una de ellas tiene sobre el desarrollo
del cultivo y el rendimiento.

Como ha sido evaluado, el rendimiento, es denso dependiente, es decir, a mayor densidad – mayor rendimiento, siempre y cuando no se excedan los niveles óptimos (Assefa, et al., 2018). Para conocer las mejores densidades de siembra y su impacto en el desarrollo de la planta se evalúo el efecto de 80,000 – 90,000 – 110,000 y 120,000 plantas/ha sobre diámetro de tallo en V2 – V3, V12 – V14 y R4. Para la primera evaluación, no se encontraron diferencias entre los tratamientos. Sin embargo, conforme avanza el crecimiento las diferencias se hacen notorias, pues en V12 – V14 la densidad con mayor diámetro de tallo es la de 80,000 plantas/ha con 9.6 cm y la menor se obtuvo en 120,000 con 6.82 cm. Mientras que en R4 los resultados son similares, pues en la densidad más baja (80,000) plantas/ha) se observaron tallos con mayor diámetro, por lo que conforme incrementa la densidad, el diámetro disminuye, efecto atribuible a la competencia entre plantas (Figura 6).

En cuanto a porcentaje de plantas dominadas (V12 – V14) los valores incrementaron a la par con la densidad, es decir, a mayor densidad – más plantas dominadas, por lo que 120,000 plantas/ ha tuvo el 10.2 % seguido de 110,000 con 6.8 %, 90,000 con 3.9 % y la menor cantidad la obtuvo 80,000 con 2.7 % (Figura 7), lo que se relaciona a la competencia entre plantas que existe en densidades altas.

La densidad también afecta la cantidad de hileras/ mazorca y granos/ hilera, donde se observa que las densidades menores obtuvieron los mejores resultados, pues en 80,000 plantas/ ha se produjeron más hileras y granos/ hilera 18 y 43 respectivamente con promedio de 774 granos/ mazorca, mientras que la cantidad de hileras y granos/ hilera disminuye a medida que la densidad aumenta, por lo que 120,000 obtuvo la menor cantidad con 14 y 25 respectivamente para tener un promedio de 350 granos/ mazorca (Figura 8).

Figura 8.- Efecto de densidades en la cantidad de hileras/ mazorca
y granos/ hilera

La densidad con mayor rendimiento/ha fue la de 110,000 (14.792 ton/ha) seguido de 120,000 (14.572 ton/ha), 90,000 (13.8 ton/ha) y 80,000 (12.865 ton/ha). Sembrar a densidades óptimas incrementa la posibilidad de maximizar rendimiento y puede evitar disminuciones en el mismo en un rango de 0.220 – 1.93 ton/ha (Figura 9), como se observó en este MIB.

Por lo tanto, la densidad de plantas influye en el desarrollo del cultivo en cuanto a diámetro de tallo, cantidad de plantas dominadas, número de hileras/ mazorca y cantidad de granos/ hilera, obteniendo los mejores resultados en densidades bajas, lo cual puede deberse a que existe menor competencia entre plantas, lo que permite se desarrollen mejor. Sin embargo, en la elección de una densidad de plantas se debe tener en cuenta el balance que permita tener el mayor rendimiento y en el caso de este MIB la densidad óptima y de mejor rendimiento fue 110,000 semillas/ha, pues a pesar de que no tiene los mejores resultados en desarrollo, la cantidad de plantas a cosechar, y por consiguiente, el mayor número de mazorcas, compensa el rendimiento.

Fechas de Siembra

Se evaluaron dos fechas de siembra, el 13 y 27 de noviembre de 2021,
para determinar la fecha donde los híbridos muestran su mejor desempeño.

La fecha de siembra con mejores resultados fue la del 13 de noviembre, puesto que obtuvo la mayor cantidad de granos/ hilera (34), hileras/mazorca (16) y granos/ mazorca (544), mientras que la del 27 de noviembre obtuvo 31 granos/ hilera, 16 hileras/ mazorca y 496 granos/ mazorca (Figura 12).

De la misma manera, el efecto de fechas de siembra se refleja en la cosecha, puesto que esta fecha tuvo el mayor rendimiento (15.246 ton/ha) comparado con el 27 de noviembre (13.062 ton/ha), representa una diferencia de 2.184 ton /ha, por lo que con base en estos resultados se puede decir que las fechas de siembra tienen efecto directo en el rendimiento, siendo la mejor fecha para sembrar la primera quincena de noviembre (Figura 13).

Riegos

Se efectuaron tres y cuatro riegos para medir los efectos
que tiene la cantidad de agua tanto en el desarrollo como en el rendimiento.

La cantidad de riegos que se aplican a un cultivo tiene impacto directo en el desarrollo de la mazorca. Puesto que al aplicar cuatro riegos se obtuvieron mayor cantidad de hileras/ mazorca, granos/ hilera y granos / mazorca con 35, 16 y 560 respectivamente, mientras que al aplicar solo tres riegos se obtuvieron 31 hileras/ mazorca, 15 hileras/mazorca y 465 granos/ mazorca (Figura 10).

De la misma manera, esto impacta el rendimiento pues el tratamiento de cuatro riegos obtuvo 14.380 ton/ha mientras que el de tres 13.530 ton/ha lo que significa una diferencia de 850 kg a favor de cuatro riegos, por lo que la cantidad de agua que se aplique al cultivo también se ve reflejada en el rendimiento (Figura 11).

Tamaño de semilla

Se contrastaron semillas chicas (F14) y medianas (F16) con el fin de
comprobar que el desarrollo y rendimiento de los híbridos no están ligados
al tamaño de semilla.

Comúnmente se piensa que el desarrollo de la planta de maíz y a su vez el rendimiento está relacionado con el tamaño de semilla. Sin embargo, en cuanto a densidad inicial (V4) ambos tamaños con densidad de siembra de 110,000 semillas/ha obtuvieron valores similares, pues la semilla chica (F16) tuvo mayor cantidad de plantas con 109,867 y la mediana 108,667 plantas/ ha, por lo que el tamaño de la semilla no afecta la germinación y el establecimiento de las plantas. (Figura 1).

Figura 1.- Densidades iniciales en semilla chica (F16) y mediana (F14).

Al igual que en la densidad, otro factor en el que el tamaño de la semilla no afecta el desarrollo de la planta, es en el diámetro de tallo pues no se encontraron diferencias, ya que ambos presentaron 9 cm en etapa R4 (Figura 2).

De la misma manera, no se encontró influencia en el número de hileras/ mazorca pues ambos
tienen 16; aunque la semilla mediana, tiene en promedio tres granos más por hilera (Figura 3), para
tener en total 544 granos comparados con 496 de la semilla chica. Sin embargo, la cantidad de
granos/mazorca no afecta el rendimiento, puesto que la diferencia es de 18 kg a favor de la
semilla chica comparada con la mediana, lo que podemos considerar como igualdad (Figura 4).

Por lo tanto, de acuerdo con lo observado en este MIB, se puede concluir que el tamaño de la semilla no tiene relación en la germinación, establecimiento inicial y en el desarrollo del híbrido. De la misma manera tampoco se observa un efecto en el rendimiento, pues las diferencias entre ambos no son considerables. Con base en los resultados anteriores, es posible concluir que es viable utilizar cualquier tamaño en siembras comerciales sin afectar el desarrollo de la planta y el rendimiento.